Los que fracasan al triunfar
A veces, no fallar es fracasar. El triunfo se vuelve entonces la transgresión de un mandato interiorizado: para seguir perteneciendo hay que devolver lo conseguido.
No ser elegido
La persona intenta sostener un sentimiento de ser reconocida por otros. Esta búsqueda constante suele ocultar una necesidad de validación y por lo tanto hay también una comparación, con la consecuencia de sentir que lo propio nunca es suficiente o que no alcanza.
Indignados
¿No nos resulta más sencillo ver en un otro aquello que no queremos ver en nosotros mismos?