Vivíamos el verano
“- Vivíamos el verano”(1) es una frase que me dijo un paciente en este último mes del año, refiriéndose a la época de su niñez. Una niñez que refiere simple, en las veredas de su barrio, con algún amigo que ahora olvidó su nombre. Un tiempo ralentizado, calor estival y formas originales de refrescarse. Una pileta era un lujo impensable.
¿Por qué escribir?
Si vivimos en una sociedad distraída e incapaz de procesar el cúmulo de sobreinformación falsa con medias verdades, que invade el ámbito de la vida pública y privada. Donde los mecanismos de persuasión de las grandes tecnológicas y de la industria de la atención continúan perfeccionándose. La IA irrumpe como interlocutor diario de los adolescentes que buscan un par. Las bombas reales que matan niños se disfrazan con videos generativos a un scroll de distancia. Entonces ¿por qué escribir?
El síntoma es un lenguaje
Es difícil entender el síntoma como un mensaje. Por que es molesto, son esas manifestaciones de incertidumbre, es ansiedad, insomnio, es aceptación, dolor, angustia y límite, además es un lenguaje que requiere de un interprete, y de tiempo, por que se parecen mas a los pictogramas o jeroglíficos, suelen ser símbolos que condensan varios afectos. Además cada persona carga con código único y personal que se conformó en la constelación de su herencia, su historia, sus impresiones, recuerdos, anhelos y todo el universo que es un ser.