Generación de Cristal

Para Gael C. inestimable pensador.

Un amigo me comentó que sería interesante escribir sobre la generación de cristal, de la cual él forma parte. Debo admitir que tengo mis reparos a las definiciones generacionales porque siento que clasifican y segregan, en vez de ayudarnos a comprender un fenómeno complejo y multicausal. Dicho esto, intentemos embarcarnos a través del cristal.

más frágil que el cristal

Mi primera asociación es hacia el tango de la dupla Contursi-Mores (1), que nos ayuda a vislumbrar la molestia de la generación cuando es denominada de esta forma, porque, como en el tango, el cristal es frágil.

Más frágil que el cristal fue mi amor junto a ti… Cristal, tu corazón, tu mirar, tu reír… Tus sueños y mi voz y nuestra timidez…

Sobre el final de esta estrofa nos indica otro posible rasgo de la supuesta generación frágil, la timidez, en este caso paradójica. Una población sobreexpuesta que perdió su intimidad de manos de tecnologías de persuasión y de adultos que no la resguardaron, es, en el fondo, tímida. Puede que sea su refugio natural, cierta introversión: dentro de sí mismos aún hay silencio y sombras, más allá de las imágenes tan volátiles, cegadoras y cambiantes que inundan los nuevos medios.

transparencias

“cuando todo se vuelve visible, comunicable, positivo, expuesto —

el mal ya no se oculta: se confunde con la propia transparencia del sistema.” (4)

El cristal suele ser translúcido. Sin embargo, el ser humano necesita su sombra y su silencio, para conocerse, para entender sus límites y sus fronteras. Lo transparente confunde el afuera con el adentro, el continente de nuestro ser. El yo se deteriora y no puede responder a un entorno que, aunque se muestre seductor, es muy hostil.

Un ambiente donde muchas veces están desprotegidos en una tierra extranjera que los adultos ignoran y cuyos peligros son reales, como puede ser el acoso, la sexualización y las adicciones.

Si pensamos de antemano que estamos ante una generación frágil y transparente, podemos creer que estas características vienen dadas por el temperamento del sujeto. Incluso llegar a pensar que su posible “falta de compromiso o su hipersensibilidad” es algo de época y no producto del complejo entramado de interacciones sociales, económicas, como el mercado de consumo y la industria del entretenimiento. Este tipo de pensamiento sesgado nos impide reflexionar que en verdad están siendo manipulados, incluso desde los colegios, por el uso por ejemplo, de redes sociales, que ya se comprobó en estudios científicos (Nagata, 2025)(3), lo que muchos suponían, que producen depresión, aislamiento, angustia, ansiedad, entre otras cosas.

industria 

Es una gran habilidad del sistema social el hecho de generar culpables individuales en vez de cuestionar las dinámicas situacionales que permiten y avalan ciertas conductas que llevan a un deterioro del tejido social. Estas se simplifican para comprenderlas con etiquetas al estilo «cristal».

Incluso es común la práctica de banalizar la problemática, sacar remeras o bestsellers, incluso documentales de Netflix, que hablen del tema con algo de preocupación, pero que en realidad es un manejo superficial que funciona como una descarga de la conciencia ética —vemos el problema, ya lo tratamos, ahora pueden seguir consumiendo—; luego, como se preguntaban dos empleados frente a un televisor en Truman Show al final de la película: “¿Qué vemos ahora?” (2)

checkpoint

Si llegaste hasta acá, superaste al promedio de lectores del sitio, que solo quedan en los títulos y el primer párrafo (según estadísticas de la página). Lo cual también quiere decir que posees en promedio mayor capacidad de atención que la media. Lo que a su vez nos indica que la gran mayoría estamos distraídos.

No estamos atentos de a quiénes cuidamos ni de nosotros mismos. Y disculpen acaso la extrapolación, pero ¿se imaginan a Freud respondiendo mensajes de WhatsApp del grupo de analistas o viendo un meme de una pipa? ¿Tendríamos hoy los 24 tomos que son la base de la ciencia psicoanalítica que curó a miles de personas? O quizás tenga que alejarme de mi campo: ¿Einstein en TikTok dando consejos de física gravitacional habría podido descubrir la relatividad? ¿Beethoven soportaría ser interrumpido por una notificación de home-banking?

fadeout (again)

Ejemplos extremos, tal vez, pero estamos hablando de épocas y generaciones, y es por eso que en esta viñeta podemos ver, al tomar perspectiva, a qué se enfrentan en realidad la generación "de cristal" (y la sociedad en su conjunto).

Se enfrentan a un mundo sobrestimulado (cual feedlot), tecnologías persuasivas de la atención, exhibicionismo, introversión, refugio en la adicción y soledad. ¿Podemos realmente llamar a esta generación «cristal» con tantos frentes abiertos?

Pero hay algo más que no podemos ignorar: esta generación también ha desarrollado formas de resistencia que nosotros no comprendemos del todo. Una capacidad de nombrar el malestar que generaciones anteriores supieron ocultar bajo el mandato de "hacerse fuerte".

El desafío, entonces, no es solo protegerlos de un sistema que los devora, sino también aprender de ellos. La generación de cristal nos está mostrando las fisuras de un sistema que ya no sostiene, y en lugar de escucharlos, los etiquetamos.

Abro interrogantes, pero principalmente intento quitar rótulos y trazar puentes. Estamos todos en un continuo temporal. Poner un título a los nacidos en una década no nos exonera de intentar acercarnos, acompañarlos y comprender sus desafíos únicos. Porque al final, el cristal se rompe cuando no lo cuidamos, pero también refleja, con toda su claridad incómoda, aquello que preferimos no ver de nosotros mismos.

Antes no había menos angustia; había menos permiso para nombrarla.

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Referencias:

  1. Mores, M., & Contursi, J. M. (1954). Cristal Tango. Buenos Aires, Argentina.

  2. Weir, P. (Director). (1998). The Truman Show, película. Paramount Pictures.

  3. Nagata, J. M., et al. (2025). Social media use and depressive symptoms during early adolescence: Findings from the ABCD Study. JAMA Network Open.

  4. Baudrillard, J. (1990). La transparencia del mal: Ensayo sobre los fenómenos extremos. Buenos Aires: Anagrama. Cita propuesta por Pato Connell

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